Un buen paseo no se mide solo en kilómetros. Para nosotros también es olfatear, observar y compartir un rato contigo sin que todo sea una carrera.

Antes de abrir la puerta

Revisa que el collar o arnés esté cómodo, lleva agua si hará calor y guarda premios pequeños. Salir tranquilos evita que la emoción se convierta en jalones desde el primer minuto.

Déjame leer el barrio

Olfatear es una forma de conocer el mundo. Reserva algunos minutos del paseo para que tu perro marque el ritmo y explore lugares seguros. Ese trabajo mental también ayuda a relajarnos.

Cierra con una señal amable

Al volver, ofrece agua y un momento de descanso. Repetir una palabra o gesto al terminar ayuda a que la rutina sea predecible y agradable para todos.

Nos vemos en la siguiente vuelta. — Pawlo